LOS DETALLES MARCARON LA DIFERENCIA
El equipo de Alejandro Orfila tuvo pasajes de buen fútbol, generó situaciones para llevarse algo de Mataderos, pero volvió a pagar caro los errores puntuales y la falta de eficacia en las dos áreas.

La derrota por 2 a 1 en Mataderos dejó un sabor amargo, aunque también algunos aspectos positivos para rescatar. El equipo de Alejandro Orfila mostró una identidad cada vez más clara, intentó asumir el protagonismo durante buena parte del encuentro y generó las situaciones suficientes como para sumar. Sin embargo, otra vez los detalles terminaron inclinando la balanza. Un error en la salida que derivó en el primer gol, la falta de contundencia frente al arco rival, jugar con un hombre menos y una desatención en una pelota parada volvieron a convertirse en factores determinantes.
Desde el inicio, el conjunto de La Ciudadela sostuvo el 4-2-3-1 que viene consolidando el entrenador. Con presión alta, movilidad de sus volantes ofensivos y una buena participación de Álvaro Véliez por la izquierda, consiguió incomodar a Nueva Chicago y reaccionó rápidamente tras comenzar en desventaja con el empate de Mauro Verón. Incluso, antes del descanso, estuvo cerca de dar vuelta el resultado, aunque se encontró con una gran respuesta de Joaquín Jachfe.

El encuentro cambió a partir de la expulsión de Santiago Briñone. Con un hombre menos, Orfila debió reorganizar el equipo, que pasó de intentar sostener la iniciativa a priorizar el orden defensivo. Aunque nunca renunció a buscar el arco rival, la inferioridad numérica le hizo perder equilibrio y permitió que el local creciera hasta encontrar el segundo gol a través de una pelota parada, una acción que volvió a exponer una falencia recurrente.
Más allá del resultado, el rendimiento dejó señales alentadoras. La idea de juego continúa tomando forma y el equipo mostró argumentos para competir de igual a igual en una cancha siempre complicada. No obstante, mientras no logre corregir las desatenciones defensivas y mejorar su eficacia en ataque, cualquier error seguirá costando demasiado. En Mataderos volvió a quedar demostrado que, en una categoría tan pareja, los detalles suelen definir la historia.

