ATLÉTICO SE APAGÓ TRAS EL PARATE Y DEJÓ ESCAPAR SU OPORTUNIDAD
El “Decano” dominaba y parecía encaminar el partido, pero una interrupción cambió el desarrollo. Tigre creció en ese contexto y el 0-0 terminó reflejando un juego que nunca volvió a tener dueño claro.

Atlético Tucumán salió decidido a imponer condiciones desde el arranque. Con intensidad, presión alta y profundidad por las bandas, llevó a Tigre contra su arco durante los primeros minutos. Nicolás Laméndola fue el principal argumento ofensivo en ese tramo: desequilibró, generó espacios y se mostró siempre como opción. A su alrededor, Renzo Tesuri y Maximiliano Villa acompañaban por derecha, mientras Leandro Díaz esperaba en el área centros que empezaban a repetirse.
El “Decano” tenía una idea clara y la ejecutaba bien. Le faltaba el gol, sí, pero el camino parecía correcto. Sin embargo, todo cambió de manera abrupta. El ingreso de hinchas y el parate posterior rompieron el ritmo del encuentro. Lo que era vértigo se transformó en pausa, y lo que era dominio se diluyó en pocos minutos. A partir de ahí, el partido entró en otra lógica. Atlético perdió fluidez, dejó de encontrar espacios y empezó a jugar incómodo. Ni siquiera los intentos de Leandro Díaz, que buscó sostener el envión incluso acercándose a los hinchas, lograron revertir la tendencia.
El que sí supo leer ese nuevo escenario fue Tigre. El equipo de Diego Dabove dejó atrás el mal arranque, se acomodó en el campo y llevó el partido a un terreno más favorable. Con orden y paciencia, logró equilibrar el desarrollo sin necesidad de asumir riesgos. La pausa de Gonzalo “Pity” Martínez y las apariciones de Alfio Oviedo e Ignacio Russo le alcanzaron para generar peligro en momentos puntuales.
El segundo tiempo terminó de confirmar esa transformación. Fue un tramo chato, con pocas ideas y escasas situaciones. Atlético no logró volver a conectar líneas ni recuperar la intensidad inicial, mientras que Tigre sostuvo su postura conservadora sin sobresaltos. Entre lo poco destacable, un remate del “Pity” Martínez que controló Luis Ingolotti, un rechazo que terminó en el travesaño del arco tucumano y un gol anulado a Leandro Díaz por fuera de juego.
El empate sin goles, entonces, terminó siendo una consecuencia lógica. Atlético había encontrado cómo jugarlo, pero no logró sostenerlo. El parate lo condicionó, es cierto, pero también dejó en evidencia una dificultad: cuando el contexto cambia, todavía le cuesta reacomodarse.
El “Decano” dejó en claro que tiene herramientas para ser protagonista. Pero también que necesita mayor solidez para mantener su identidad en partidos que se vuelven imprevisibles. Porque en ese terreno, muchas veces, se definen los puntos.
Foto: Atlético Tucumán.

