DERROTA SIN RESPUESTAS
El equipo de Andrés Yllana cayó ante el último de la tabla y dejó una imagen alarmante: sin juego, sin reacción y con errores que reflejan el desconcierto general.

San Martín firmó una de sus peores actuaciones del campeonato y encendió todas las alarmas. La derrota ante el equipo que llegaba último a la fecha, y que además estrenaba a Patricio Toranzo como entrenador, dejó al “Santo” golpeado desde lo futbolístico y también desde lo anímico. Empieza a desdibujarse en medio de dudas cada vez más profundas.
El equipo de Andrés Yllana nunca encontró el rumbo. No tuvo ideas, no generó juego y prácticamente no inquietó al arco rival en toda la tarde. La falta de claridad fue total, desde la salida hasta los últimos metros, en un rendimiento colectivo que dejó mucho que desear. El entrenador intentó modificar el desarrollo con tres cambios en el entretiempo, una señal clara de que lo planificado no había funcionado. Sin embargo, las variantes no cambiaron nada. San Martín siguió perdido en la cancha, sin reacción y sin respuestas ante un rival que, con muy poco, terminó siendo superior.
El desenlace fue tan preocupante como insólito. En el tramo final, Darío Sand no logró organizar correctamente la barrera en un tiro libre que terminó siendo determinante. Tras la jugada, Lucas Diarte evidenció el desconcierto al cruzar reproches con sus compañeros, reflejando un clima de nerviosismo y desorden que se trasladó directamente al resultado.
San Martín no solo perdió: dejó una imagen que inquieta. Cayó ante un rival limitado, que llegaba en el último lugar, y lo hizo sin atenuantes. El equipo parece haber perdido el rumbo, mientras el entrenador no logra encontrar respuestas ni una base sobre la cual construir. El “Santo” se aleja de la cima y, más allá de los puntos, lo que preocupa es el funcionamiento. Porque cuando falta juego, sobran dudas. Y hoy, San Martín parece atrapado en ese escenario.

