27/04/2026

MOSTRÓ EVOLUCION, PERO VOLVIÓ A QUEDARSE A MITAD DE CAMINO

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El equipo de Julio César Falcioni mejoró en lo táctico y generó más juego, pero no pudo sostener la ventaja y empató 1 a 1 con Banfield en el Monumental José Fierro.

Atlético Tucumán dio un paso adelante en su funcionamiento, pero otra vez se quedó corto en el resultado. El empate 1 a 1 frente a Banfield, por la fecha 16 del Torneo Clausura, dejó una sensación ambigua en el Monumental José Fierro: el equipo mostró señales claras de evolución, aunque sigue sin poder traducirlas en triunfos.

En su despedida ante su gente en este primer semestre de 2026, el “Decano” evidenció mejoras colectivas, pero también limitaciones que aún le impiden cerrar los partidos. Desde lo táctico, la propuesta de Julio César Falcioni volvió a ser coherente con la idea que intenta consolidar. El 4-1-4-1 se mantuvo como estructura base, con Leandro Díaz como única referencia ofensiva, pero con un mediocampo más dinámico y equilibrado. En ese sentido, la inclusión de Leonel Vega como volante central posicional fue una de las decisiones más acertadas de la noche. El juvenil, en apenas su cuarto partido en Primera y segundo como titular, aportó orden y recuperación. Bien ubicado por delante de la defensa, logró cortar circuitos de juego de Banfield y, además, resolvió con simpleza cada intervención. Su lectura para anticipar y su criterio para jugar a pocos toques le dieron al equipo una fluidez que en partidos anteriores no había aparecido. Atlético encontró en Vega un eje que le permitió sostener mejor las transiciones.

Por delante, el movimiento de piezas también ofreció respuestas. Lautaro Godoy se ubicó como interior derecho, asociándose con Franco Nicola y Renzo Tesuri, mientras que Nicolás Laméndola se movió por el carril izquierdo. Esa línea de volantes mostró movilidad, generó triangulaciones y logró progresar con mayor claridad. Godoy, en particular, fue uno de los puntos altos: rompió líneas, ofreció siempre una opción de pase y asumió protagonismo con personalidad. A partir de esa estructura, Atlético logró algo que venía siendo una deuda: generar situaciones de gol. Pisó con frecuencia el área rival, desbordó por las bandas y encontró espacios entre líneas. Sin embargo, la falta de eficacia volvió a pasar factura. El “Loco” Díaz contó con chances claras en el primer tiempo, pero no estuvo fino en la definición y dejó con vida al rival. El gol del “Decano”, a los 10 minutos del complemento, parecía encaminar la historia. Pero una vez más, el equipo no pudo sostener la intensidad. Con el correr de los minutos, el mediocampo perdió frescura, la presión dejó de ser efectiva y Banfield comenzó a encontrar espacios. La estructura se partió y Vega quedó demasiado expuesto en la contención. Los cambios tampoco lograron revertir ese escenario. Los ingresos de Ramiro Ruiz Rodríguez, Alexis Segovia y Ezequiel Ham no aportaron el orden ni la claridad necesarios. Atlético retrocedió, se replegó cerca de su área y le cedió la iniciativa al rival. Sin la pelota y sin respuesta, el equipo quedó condicionado.

El empate sobre el final terminó siendo una consecuencia lógica de ese retroceso. Más allá de la mejora en el juego, Atlético volvió a mostrar que todavía no encuentra el equilibrio necesario para cerrar los partidos. La evolución es evidente, sobre todo en la intención y en algunas decisiones tácticas, pero aún falta consolidar una estructura que resista el paso de los minutos. El desafío ahora será sostener lo bueno y corregir lo que sigue fallando. Porque si bien el rendimiento dejó señales positivas, los resultados continúan siendo esquivos. Y en el fútbol, esa combinación puede ser tan prometedora como preocupante.

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